POESÍA

Ilustración MARÍA JULIA GONZÁLEZ

Benito Gámez González

 

 

UN SEGUNDO DE LA HUMANIDAD

 

 

Todos los tiempos de la humanidad son en el mismo segundo.

Infancia, adolescencia, juventud, madurez, son en el mismo segundo.

En el mismo segundo cósmico todos respiramos.

Cada uno tiene su propio punto de vista.

del latido cósmico que nos habita.

Pero todos juntos somos la escritura completa.

Este latido planetario

de sentidos evolutivos en proceso permanente.

Un discurso trágico y una épica del espíritu

en devenir simultaneo.

 

 

COTIDIANA

 

                                         Para Ana Elena Diaz Alejo

 

 

En la gloria vacía de la tarde

mi vida accede sola

a la perfección de su ensueño.

 

Afuera está un poco frío y todos

arrastran sus costumbres

de viernes que se acaba pronto

porque es enero.

 

Yo escucho a Leonard Cohen en mi cuarto.

Sentado en mi escritorio atiendo mis asuntos.

Informes exquisitos, puedes creerme:

Borges, Pessoa, Valéry, Asmatova…

(Nada más tiernamente provinciano que ser ilustrado)

Apuntes sin número y proyectos de proyectos.

 

Humo, miel, limón, agua, algún jugo,

un poco de tequila con hielo

bastan para esperar la noche…

 

Si.

La felicidad nimia de regir de madrugada.

El esplendor pessoano de un imperio de fragmentos.

 

 

EL PRISIONERO

 

Los barrotes que me encierran soy yo mismo.

Mis ojos, mi epidermis, mi cerebro.

Donde quiera que estoy no estoy libre.

Estoy dentro de mí.

Creciendo en la condena de ser yo.

Siempre y nada mas que siempre el mismo.

Cada vez más viejo, cada vez

más cerca del abismo.

Cada vez más culpable de no ser

más que este prisionero de mí mismo.

A veces quisiera evadirme,

transformarme.

Pero no es sencillo.

Los hábitos me toman de la mano

me muestran las paredes, el

rincón de la celda donde la voluntad

siempre agoniza.

Y yo extiendo los ojos hacia la ventana

donde los demás vivos son el mundo.

Pero caigo de rodillas

ruedo por el suelo

y busco una vez más

una siesta de mí mismo.

Entonces sueño que mi celda

se vuelve un laberinto

donde el monstruo que me espera

es un espejo que rehúyo.

Abro los ojos:

estoy en donde mismo.

No pasa nada, me paro

cierro la ventana.