EZLN, 21 AÑOS DESPUÉS

Ilustración CARLOS SENS

Benito Gámez González

 

 

EZLN, 21 AÑOS DESPUÉS

EL PENSAMIENTO CRITICO FRENTE A LA HIDRA CAPITALISTA I

PRIMERA PARTE

 

Leer este documento zapatista es realizar un viaje conceptual en verdad insólito e impactante, por la dramática, original y necesaria fusión de variables que lleva a cabo. Es la recopilación y edición de las propuestas y testimonios de los zapatistas en el seminario de reflexión y análisis al que convocaron del 2 al 9 de mayo de 2015 en las montañas del Sureste de México. Todo en este libro es inusual, comenzando por su misma existencia. Una cuidadosa edición enriquecida por reproducciones a color de 32 pinturas creadas expresamente para este seminario, que no tiene ni una sola referencia sobre quien lo edita y donde se elaboró. Es decir, un libro insurgente, un libro con pasamontaña. Pero esto no es lo que más impacta en cuanto a la sorpresa en permanente aumento que va creando en quien tiene la oportunidad de conocerlo. Lo que impacta más, en definitiva, son los temas que aglutina, la estructuración de los mismos, el estilo en que están desarrollados y la trascendencia ética y evolutiva que ellos significan.

El libro fluye como una especie de rompecabezas que gira en una dinámica de caleidoscopio, en donde final, medio y principio se reacomodan a medida que se avanza, pero siempre desde la certeza que se establece de entrada: el sistema financiero que domina al Planeta está destruyendo a la naturaleza y a la humanidad. En torno a esta desgracia mundial, la visión y la experiencia zapatista van aportando los elementos de su rompecabezas analítico. Una mirada dual que nos explica y muestra, tanto la génesis interna del zapatismo (su mirada “hacia adentro”), como la radiografía externa del sistema mundial dominante (“la Hidra capitalista”). Para exponer estos dos frentes, se privilegian tres recursos: a) los testimonios de vida de los propios indígenas zapatistas; b) la reflexión teórica que permite el conocimiento de la ciencia social y la economía política bajo el rigor del pensamiento crítico y c) el estilo de imaginación libérrima propio del finado Subcomandante Insurgente Marcos y ahora Galeano, rico en combinaciones de filosofía, ciencia, literatura, fantasía y humor.

Cada uno de estos tres aspectos tiene su particular y original trascendencia, pero el que destaca sin duda es el primero. La emergencia de la voz de los pueblos primitivos, evolucionada gracias al discernimiento crítico aplicado a través del pensamiento colectivo. Una voz que conserva valores ancestrales –como el amor a la Madre Tierra, como el respeto por valores como la dignidad, la valentía, la libertad y la solidaridad-, ahora enriquecida con una visión integral y critica de la realidad social contemporánea. El ejemplo más completo de esto es el Subcomandante Insurgente Moisés, vocero actual del EZLN. A través de su voz nos vamos enterando del desarrollo en la organización zapatista a partir de 1994. Cómo el gobierno traicionó todos los acuerdos negociados y cómo trató de infiltrar espías –maestros que eran “ojos y oídos”- y dar programas falsos de apoyo a los indígenas “partidistas” para que las filas del EZLN no crecieran; programas que pronto desembocaron en corrupción, ineficacia y espejismo total. El Sup Galeano nos lo presenta de la siguiente forma:

“Ahora tienen aquí su propio drone para asomarse a una vista de conjunto de la resistencia zapatista. (…). Hablo de la resistencia zapatista como esfuerzo colectivo. La resistencia vista desde dentro. Bueno, pues el drone cuyo privilegio tienen ahora se llama Subcomandante Insurgente Moisés. Por sus trabajos anteriores y por su cargo actual, el conoce como nadie la genealogía de la resistencia zapatista, su historia, su cómo llegó a ser lo que es, (…) Escúchenlo. Léanlo. A través de sus palabras podrán asomarse a una historia terrible y maravillosa. Entenderán que es como un drone subterráneo y tendrán el privilegio de una mirada desde las profundidades de la resistencia zapatista.” (Op. Cit. p.222).

Y vaya que esta voz es filosa, clara, certera e informada:

“…por qué nosotros vamos a recibir aquí lo que es sobrante, lo que es limosna, lo que es migaja que da el mal gobierno, porque lo que quiere es que nos quiere comprar como lo está comprando los que no son zapatistas para que no entren de zapatistas. Entonces esa idea comenzó a producirse, que entonces es lo mismo como si fuera combate al no recibir –así empezamos-, (…). Ya después empezamos a descubrir que no es nada mas no recibir (…) y ahí donde nosotros y nosotras empezamos a decir que tenemos que trabajar a la madre tierra. Y cuando empezamos a decir así, los compañeros y las compañeras dicen: si, de por sí, porque cuando estaban vivos nuestros bisabuelos y tatarabuelos, ¿a poco les daban frijol, arroz, aceite, leche, a nuestros bisabuelos?” (Op. cit. p. 87).

Esta toma de conciencia fue el punto de partida de uno de los logros más brillantes de la insurgencia zapatista: el pensamiento y la acción colectiva: “…el trabajo colectivo que se hace a nivel pueblo, o sea local; se hace nivel regional, así le decimos, región es donde ya están agrupados 40, 50 o 60 pueblos; y luego se hace trabajo colectivo a nivel municipal, cuando decimos nivel municipal a veces junta 3, 4 o 5 regiones, ya ese es el municipio autónomo rebelde zapatista. Y cuando decimos trabajo colectivo de zona es todos los municipios que hay como lo que se dice la zona de Realidad, o de Morelia o de Garrucha, las cinco zonas. Entonces ya son cientos y cientos de pueblos cuando se habla de zonas, cuando se habla de municipios son decenas de pueblos. Entonces así se trabaja el trabajo colectivo…, y el trabajo colectivo, no es nada más en la madre tierra. (…)

“Hay zonas que tienen sus trabajos colectivos de artesanía. Hay compañeras en las zonas que trabajan como colectivo en ganadería o en vender comida, que son temporales porque no todo el tiempo hay salida, sino cada vez cuando hay fiesta de nosotros, nosotras, entonces es ahí donde funciona el colectivo ese de comedores. (…)”

“Los trabajos colectivos que estamos platicando, eso es lo que nos ha ayudado mucho, y de esas dos forma, de que el mes se divide, 10 días para el trabajo colectivo, 20 días para el trabajo de la familia. Cada quien se pone de acuerdo. Otros dicen no, 5 días para el trabajo colectivo y 25 para la de la familia. Cada quien se pone de acuerdo, ya sea pueblo, o sea comunidad, ya sea región, ya sean municipios autónomos o como zona. Esos son cuatro niveles de cómo se trabajan los trabajos colectivos, o sea, son cuatro niveles de asambleas, podemos decir así, de cómo se ponen de acuerdo pues…” (Op. cit. p. 108)

En este marco de reconciliación entre el ser humano y la madre tierra, el fenómeno de la emergencia de un pensamiento ancestral y crítico a la vez, reverbera más en la voz de las mujeres indígenas zapatistas, como escucharemos en las palabras de las Comandantes Miriam, Rosalinda y Dalia, junto con la Base de apoyo Lizbeth y Escucha Selena.

(Continuará…)